Septiembre marca para muchas personas el comienzo de una nueva etapa.
Después de semanas con horarios más relajados, vacaciones, días más largos y una rutina diferente. Llega el momento de volver al trabajo, horarios, organizar las obligaciones y retomar el ritmo habitual.
Y aunque volver a cierta estructura puede ser positivo, también es frecuente que estos cambios nos generen estrés, cansancio, sensación de agobio o incluso cierta tristeza por dejar atrás el verano.
La agenda vuelve a llenarse y podemos tener la sensación de que
Todo va demasiado deprisa.
Por eso este septiembre te propongo algo diferente: no volver a la rutina olvidándote de ti.
Y el Yoga puede ser una excelente manera de hacerlo.
El cuerpo también nota la vuelta a la rutina.
Cuando cambiamos nuestros horarios y aumentan las obligaciones, nuestro cuerpo puede acumular tensión.
Hombros más rígidos, mandíbula apretada, espalda cargada, respiración más superficial, cansancio…
A veces seguimos funcionando con normalidad y ni siquiera nos damos cuenta de que estamos acumulando tensión hasta que nuestro cuerpo empieza a pedirnos que paremos.
La práctica de Yoga nos ayuda a volver a prestar atención a esas señales. A través del movimiento, las posturas y la respiración podemos liberar parte de esa tensión y recuperar poco a poco una sensación de mayor equilibrio.
No se trata únicamente de hacer posturas de Yoga. Se trata de dedicar un tiempo a escuchar cómo estamos.
Una hora para desconectar de todo lo demás.

Uno de los grandes beneficios de practicar Yoga cuando tenemos una vida llena de obligaciones es, que durante la clase, tenemos la oportunidad de dejar fuera, aunque sea durante un rato, todo aquello que ocupa nuestra cabeza.
El trabajo. Las tareas pendientes. Los mensajes. Las preocupaciones. La organización de la semana.
Durante la práctica, nuestra atención se dirige hacia el cuerpo, la respiración y el movimiento. Y esa desconexión puede convertirse en un auténtico descanso mental.
Por eso mantener una práctica regular de Yoga puede ser especialmente interesante en épocas de mayor carga y estrés.
No necesitamos esperar a estar completamente agotados/as para empezar a cuidarnos.
Yoga para reducir el estrés y recuperar energía.
El Yoga puede ayudarnos a encontrar un equilibrio entre dos necesidades que muchas veces parecen contradictorias: relajarnos y recuperar energía.
Una práctica más dinámica puede ayudarnos a movilizar el cuerpo, activar la musculatura y salir de la sensación de apatía que a veces aparece después de las vacaciones.
Una práctica más pausada puede ayudarnos a disminuir el ritmo y liberar tensión.
Por eso es interesante que el Yoga no sea una práctica rígida ni igual para todo el mundo.
Dependiendo del momento y de nuestras necesidades podemos buscar una práctica más activa o más tranquila.
Volver a cuidarte también puede formar parte de tu rutina.
Cuando empieza septiembre solemos llenar la agenda de obligaciones. Trabajo, familia, compras, gestiones, horarios…
Y muchas veces lo primero que desaparece de nuestra lista es aquello que hacemos por nosotros/as mismos/as.
Pero cuidar de nosotros no debería ser algo que hacemos únicamente cuando tenemos tiempo.
También puede formar parte de nuestra rutina reservar tiempo para practicar Yoga. Puede convertirse en un momento importante dentro de nuestra semana.
Un momento que no está dedicado al trabajo, ni a las obligaciones, ni a cuidar de los demás. Un momento para ti.
No necesitas empezar el curso perfecto.
Septiembre también puede despertar esa sensación de querer hacerlo todo bien. Volver al trabajo con energía. Organizarse. Comenzar nuevos hábitos. Hacer más ejercicio. Comer mejor. Dormir más. Y cuidar de todo lo demás.
Pero quizá no necesitamos empezar el curso intentando convertirnos en una versión perfecta de nosotros mismos/as.
Podemos empezar simplemente haciendo espacio para aquello que nos hace bien. No necesitas ser flexible para practicar Yoga.
No necesitas tener experiencia. No necesitas estar en forma.
Puedes probar y descubrirlo poco a poco.
El Yoga como pequeño refugio dentro de la semana.

Piensa en tu clase de Yoga como un espacio reservado dentro de tu agenda. Durante esa hora no tienes que solucionar nada. No tienes que llegar a ningún sitio. Solo necesitas estar presente y practicar. Y cuando termina la clase, probablemente las circunstancias de tu vida siguen siendo las mismas pero tú puedes afrontarlas de otra manera.
Septiembre puede ser un comienzo.
El comienzo de septiembre también puede ser una oportunidad.
Una oportunidad para recuperar hábitos que nos hacen bien.
Para volver a mover el cuerpo. Para crear nuevos espacios en nuestra semana. Para recuperar una práctica que habíamos dejado aparcada. O para descubrir el Yoga por primera vez.
No tienes que volver de golpe al ritmo de siempre.
Puedes hacerlo poco a poco.
Y puedes elegir cómo quieres acompañarte durante esta nueva etapa.
Aquí os dejo un video de nuestro canal de Youtube con una práctica de Yoga que os puede ayudar a conectar con el momento. Aquí y ahora. ¡Ánimo y Feliz práctica!
¡Ánimo y Feliz práctica!
Por Vanessa Martín Ardanaz.
Si quieres participar en alguna de las actividades citadas o deseas conocernos asistiendo a una clase, te esperamos en el Centro de Yoga PADMASANA | Yoga Pamplona | Yoga Berriozar | Yoga Navarra